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Los Ácidos Grasos en Nuestra Piel.

Descubre cuáles son los mejores ácidos grasos para la piel.
El tesoro de los aceites

Los ácidos grasos en nuestra piel forman parte de los lípidos indispensables para la función barrera que previene la pérdida excesiva de agua. Los más beneficiosos para la piel son los ácidos grasos insaturados omega.

¿Qué son los ácidos grasos?

Lo primero es que son constituyentes de los fosfolípidos, las moléculas más abundantes de las membranas de todas las células del cuerpo, incluyendo las de nuestra piel.   Hay dos tipos de ácidos grasos: saturados, que no tienen dobles enlaces en su estructura molecular, e insaturados que sí tienen dobles enlaces.

Lo segundo es que la fluidez de las membranas celulares depende de la cantidad y tipo de ácidos grasos.  Los mejores ácidos grasos para la salud son “esenciales”, porque nuestro organismo no puede producirlos y debemos tomarlos de los alimentos que consumimos.

Los ácidos grasos con dobles enlaces mejoran la fluidez y el funcionamiento de las membranas celulares de nuestros tejidos y órganos.  Los más beneficiosos para la salud son los ácidos grasos poli-insaturados alfa linolénico (Omega 3) y linoléico (Omega 6).  Se llaman poli-insaturados porque tienen más de un doble enlace en su estructura molecular.  Por otra parte, estos ácidos grasos omega son materia prima para la formación de  prostaglandinas que son moléculas necesarias en muchos procesos biológicos.

Tanto los ácidos grasos omega 3 como los omega 6 son indispensables para mantener una buena salud, aunque un exceso de omega-6 produce un aumento de procesos inflamatorios no deseados en nuestro cuerpo.  Es saludable un equilibrio de omega-3 a omega-6  de 1:1 en nuestra dieta.

Sabemos que los ácidos grasos omega son buenos para la salud pero, ¿qué hacen en la piel?.

Los ácidos grasos omega son esenciales en muchas funciones corporales (comunicación intercelular, función inmune, función hormonal, etc.) y también son un componente importante para el funcionamiento óptimo de la piel. 

Hoy se sabe que la piel requiere un suministro constante del ácido graso linoleico para formar una capa lipídica protectora y suficientemente impermeable que evite la pérdida excesiva de agua de nuestro cuerpo, y por tanto, la deshidratación. 

Una epidermis compacta con suficientes ácidos grasos evita la pérdida de agua en la piel.
Epidermis

La piel funciona como una barrera impermeable que impide la pérdida de humedad gracias a los lípidos que producen las células de la epidermis, llamadas queratinocitos.  Estos lípidos son 50% ceramidas, 27% colesterol,  10% ácidos grasos y forman una especie de pegamento que mantiene unidas las células de la capa más superficial de la piel, llamada estrato córneo.  Mientras más compacto es este pegamento es más impermeable, evitando la pérdida de agua a través de la piel.

Las ceramidas del estrato córneo de la piel se construyen con el ácido linoléico.  Estas ceramidas se llaman linoleil-glucosilceramidas y forman parte de una capa lipídica alrededor  de las células del estrato córneo.  Las linoleil-glucosilceramidas facilitan la unión de estas células al pegamento intercelular dando como resultado un estrato córneo denso y tupido, impermeable al agua.

Por esta razón, la deficiencia de ácido linoleico debilita la función barrera de la piel, favorece la pérdida de agua y puede producir daños en la piel.

¿Cuáles son los síntomas de la falta del ácido graso linoleico en nuestra piel y cómo contrarrestarlos?

La deficiencia de ácido linoleico puede producir dermatitis, piel reseca, agrietada y que se descama con frecuencia.  

Además, se sabe que la piel grasa y acnéica produce un sebo de baja calidad porque tiene poco contenido de ácido linoleico, especialmente en los comedones.

Puedes evitar estos síntomas rápidamente colocando en la piel aceites vegetales prensados en frío, como el aceite de semilla de uva, cártamo o de girasol, que tienen altos contenidos de ácido linoleico.

El ácido linoleico se incorpora rápidamente en la superficie de la piel para producir linoleil-glucosilceramidas  que fortalecen el estrato córneo evitando la resequedad, dermatitis,  descamación o el crecimiento de comedones, según sea el caso.   

También, los ácidos grasos omega como el linoleico contribuyen a la acidificación del estrato córneo, manteniendo el equilibrio en el pH de la capa externa y en el microbioma de la piel. Una barrera cutánea alterada favorece las infecciones y afecciones como la psoriasis y la dermatitis atópica.

Recuerda esto:  los ácidos grasos insaturados son más líquidos y sanos que los saturados, y tienen propiedades humectantes, anti-inflamatorias, antimicrobianas y anti-oxidantes. 

Elige para tu piel los aceites más fluidos, como el aceite de semilla de uva, argán, oliva o girasol. Contáctanos: https://kiocostarica.com/contacto/

El aceite de semilla de uva tiene un alto contenido (70%) de ácido graso linoleico.
Aceite de Semilla de Uva
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